Sin ninguna base ni estudio serio, se afirma que el nombre del municipio nos llega a partir de la palabra “Torada” (lugar de paso y pasto de toros). Por supresión de la última sílaba se convirtió en “Tora” y, finalmente, se añadió una “s” como consonante de apoyo. Otra versión del origen del nombre todavía más atrevida, indica que las toradas se pronunciaban popularmente como torás. Semejante atrevimiento ni siquiera tiene autoría reconocida, porque probablemente se trate de alguna ocurrencia que gustó a los amantes de este animal y se adoptó como buena sin ningún rigor.
No obstante, con mayor rigor, la doctora en filología Natividad Nebot Calpe asegura en su estudio etimológico “Toponimia del Alto Mijares y del Alto Palancia” (1.991) que el nombre de lugar Torás estaría formado por el prefijo “tor-“, raíz que está emparentada con las lenguas prerromanas indoeuropeas (igual que “tur-” y “taur-“) y cuyo significado sería: “montículo o cima de montaña”. Así mismo, también tendrían el mismo origen nombres de otros municipios como la vecina localidad de El Toro, u otras poblaciones españolas como Turís (en Valencia), Torás (en La Coruña), Toro (en Zamora), Torán (en Orense), Torazo , Toriello y Torín (en Asturias), así como el propio rio Turia en Valencia. La misma autora señala, expresamente, que: “parece ser que los topónimos aludidos nada tienen que ver con toro “mamífero cuadrúpedo”, ni con torada “manada de toros”. Más bien deben tener relación con el apelativo valenciano y catalán turó “cerro”, y quizá sea resto del vocabulario de una o varias lenguas emparentadas, en todo caso mediterráneas.
Otra teoría novedosa, arriesgada pero bien documentada, se cita en el libro “Els noms dels pobles valencians” de Abel Soler Molina. En idioma amazic (idioma que hablaban los bereberes que poblaron el Alto Palancia en época andalusí) la palabra tawrást significa de color rojo oscuro. Referido a la tierra de color rojo oscuro de los campos adyacentes al pueblo. Lógicamente la forma royo-a aparece mucho en la toponimia de Torás como constata un estudio del habla local. Por ejemplo, la Peña Roya.
