Poema de José Francisco Soler Adán

¿Para quién?

Para ti, para mí, para mi abuela
Para vuestro Torás.
Donde la luna de septiembre se vuelve loca

Donde yo fui ese muchacho que juega solo en la era que hay mas abajo del cementerio [una misma tarde de verano]

Donde un cinturón de aliagas rodea su límite
Para ti, para mí, para Josefa Quiteria,
para Farmolo, Ángel Ponz,
para Sebastián, Miguel el Cholo,
Pedro Silvestre y Joaquín Mañes

Donde doblan las campanas y el Santísimo Cristo hace un guiño a este ateo practicante
Donde se perdona a la alcahueta cogida en sus faltas
y los almendros se baten impasibles ante cosechas perdidas
Donde Dios escapa camino de la Atalaya

Para ti, para mí, para sus lomas manchadas de cartuchos vacíos
Para el abrevadero seco de la Calle de Chorro
Donde las bandadas de estorninos atraviesan las medianeras para vestir de negro el campanario

Para Torás

La luna de septiembre lleva clavado un zarzal en la boca y a la Virgen de la Cueva Santa
hablar le toca

Ahora camino entre oliveras, doblando cada paso por atajos imposibles hasta salir al camino de San Juan
mientras Camarillas sangra limpio cristal en un rotundo pantano
Me dirijo a la plaza a tiempo de comprar el pan.
Me siento en la escalera del patín, de espaldas a la puerta de la Iglesia.
Han otorgado el indulto al cartero del silencio: ¿Es para ti?, ¿Es para mí? ; ¿Para quién es?

Solo se que siento: que Torás también es mío…

Poema de José Francisco Soler Adán

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